Menos salidas, mayor conciencia sobre la salud y nuevas formas de socializar. Pero ¿realmente estamos consumiendo menos alcohol o estamos concentrando las copas en ocasiones especiales? La ciencia tiene algunas respuestas.

Durante décadas, tomar alcohol ha sido parte del ritual de socializar. Una cerveza después del trabajo, una copa de vino durante la comida, los drinks del viernes o esa reunión que comienza tranquilamente y termina convirtiéndose en una anécdota familiar. Sin embargo, algo parece estar cambiando.

Cada vez escuchamos más sobre jóvenes que prefieren no beber, personas que eligen bebidas sin alcohol o quienes han decidido reservar el consumo para ocasiones especiales. La llamada generación Z parece tener una relación distinta con el alcohol que sus padres e incluso que los millennials.

Pero hay una pregunta que vale la pena hacer antes de dar por hecho que estamos frente a una generación mucho más sobria: ¿estamos tomando menos o simplemente estamos tomando diferente?

Para responderlo, hay que mirar más allá de cuántas personas beben y analizar también la frecuencia, la cantidad por ocasión y el volumen total de alcohol consumido.

Una generación que sí parece estar bebiendo menos

La tendencia no es solamente una percepción de redes sociales. Diferentes investigaciones han identificado una reducción del consumo de alcohol entre adolescentes y adultos jóvenes, especialmente en países de ingresos altos.

Una revisión sistemática publicada en 2024 analizó 32 estudios provenientes de 22 encuestas en seis países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Irlanda, Australia y Nueva Zelanda. Sus resultados encontraron una disminución del consumo entre adultos jóvenes en Australia, Irlanda y Reino Unido; estabilidad en Canadá y Nueva Zelanda, y resultados mixtos en Estados Unidos.

Esto significa que el fenómeno existe, aunque no se presenta de la misma manera en todos los países.

En Estados Unidos, Gallup encontró que la proporción de adultos menores de 35 años que consumían alcohol pasó de 72% a 62% entre 2001-2003 y 2021-2023. Además, el promedio de bebidas que declaraban haber consumido durante la semana anterior disminuyó de 5.2 a 3.6.

La reducción no solamente se observa entre quienes deciden abstenerse, sino también entre quienes continúan bebiendo.

¿Y en México? ¿También está pasando?

Para entender lo que sucede en nuestro país, tenemos una fuente particularmente interesante: la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, elaborada por la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de Salud Pública y el Instituto Nacional de Psiquiatría.

Al comparar sus resultados con los de 2016, encontramos algunos cambios importantes:

  • El consumo de alcohol durante el último mes entre la población de 12 a 65 años pasó de 35.9% a 30.9%.
  • El consumo excesivo durante el último mes disminuyó de 19.8% a 15.7%.
  • El consumo excesivo semanal pasó de 8.5% a 6.7%.

Hay otro dato que llama particularmente la atención: entre adolescentes de 12 a 17 años, el consumo de alcohol durante el último mes disminuyó de 16.1% en 2016 a 7.5% en 2025.

La tendencia mexicana también apunta hacia una reducción, aunque debemos tener cuidado con las interpretaciones: estos resultados no demuestran por sí solos que toda la generación Z consuma menos que los millennials o los baby boomers a la misma edad. Son comparaciones entre encuestas y grupos de población, no un seguimiento de las mismas generaciones durante toda su vida.

Menos frecuencia, ¿pero más alcohol en una sola noche?

Aquí llegamos a la parte más interesante de la conversación.

No es lo mismo tomar dos cervezas cada viernes que no beber durante tres semanas y consumir ocho bebidas en una sola noche.

En el primer caso, el consumo está distribuido en varias ocasiones. En el segundo, está concentrado en un solo episodio. Incluso si ambos patrones sumaran la misma cantidad mensual de alcohol, los riesgos inmediatos no serían iguales.

En investigación se utiliza el término binge drinking, conocido también como consumo intensivo episódico. El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos (NIAAA) lo define, para un adulto promedio, como consumir cuatro o más bebidas para las mujeres o cinco o más para los hombres en aproximadamente dos horas.

Este patrón es importante porque una persona puede no beber habitualmente y, aun así, exponerse a episodios de consumo elevado.

¿Significa entonces que los jóvenes están compensando sus salidas menos frecuentes con cantidades mayores?

Un estudio longitudinal publicado en la revista científica Addiction en 2025 analizó a 23,368 australianos durante 23 periodos de seguimiento, considerando las diferencias entre generaciones y los cambios naturales que ocurren con la edad.

Sus resultados encontraron que la generación Z tiene una mayor probabilidad de abstenerse del alcohol y un consumo semanal total menor que el de los baby boomers.

Sin embargo, cuando se analizó la cantidad consumida en cada ocasión, no se encontró una diferencia estadísticamente significativa entre la generación Z y los baby boomers.

El estudio también encontró algo interesante: independientemente de la generación, la cantidad consumida por ocasión suele alcanzar su punto máximo durante la adultez temprana y disminuir después.

Esto nos ayuda a separar dos fenómenos que suelen confundirse: los jóvenes pueden consumir más por ocasión que las personas mayores simplemente porque están en una etapa de vida diferente, pero eso no significa que su generación tenga necesariamente un patrón más intenso que las generaciones anteriores.

De hecho, un análisis mexicano publicado en Salud Pública de México en 2026, basado en la ENCODAT 2025, también encontró que los adultos jóvenes consumían más que los mayores. Es una diferencia por edad que merece atención, pero no demuestra que la generación Z beba más por salida que los millennials cuando tenían la misma edad.

El consumo intensivo sigue presente

Que exista una reducción general no significa que el consumo elevado haya desaparecido.

En Estados Unidos, los resultados de la encuesta NSDUH 2025 mostraron que 46.2% de las personas de 18 a 25 años había consumido alcohol durante el último mes. En 2021, la proporción era de 50.9%.

Por otro lado, 26.7% de los jóvenes de este grupo de edad reportó al menos un episodio de consumo intensivo durante el último mes en 2025, frente a 30% en 2021.

Es decir, aunque la proporción ha disminuido, aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes todavía presenta este patrón.

Aquí está la diferencia entre hablar de una tendencia generacional y describir el comportamiento de cada individuo: el promedio puede estar bajando mientras una parte de la población sigue concentrando grandes cantidades de alcohol en pocas ocasiones.

¿Por qué está cambiando nuestra relación con el alcohol?

No existe una sola explicación, pero las investigaciones han identificado algunos factores que ayudan a entender el fenómeno.

Un estudio publicado en BMC Public Health en 2023 preguntó directamente a jóvenes ingleses por qué creían que su generación estaba bebiendo menos.

Entre las respuestas más frecuentes aparecieron tres motivos:

1. Mayor conciencia sobre los riesgos. Las consecuencias de beber, desde las resacas hasta los problemas de salud a largo plazo, parecen tener mayor presencia en las decisiones de algunos jóvenes. También existe preocupación por situaciones de vulnerabilidad, accidentes y violencia.

2. Nuevas formas de socializar. Las redes sociales y el entretenimiento digital han transformado la manera en que las personas se relacionan. Salir de fiesta y consumir alcohol ya no necesariamente ocupa el mismo lugar en la vida social de todos los jóvenes.

3. El factor económico. Las bebidas alcohólicas, especialmente en bares y restaurantes, representan un gasto que algunos prefieren destinar a viajes, comida, entretenimiento u otras experiencias.

También está cambiando la percepción cultural. Para algunas generaciones anteriores, beber podía representar independencia, diversión o incluso rebeldía. Actualmente, para ciertos grupos jóvenes, no beber no necesita una explicación y tampoco significa quedarse fuera de la diversión.

Eso no quiere decir que todos compartan esta mentalidad, pero sí que la presión social para consumir parece estar cambiando.

Entonces, ¿somos una generación que toma menos?

La respuesta corta es sí, en términos generales, aunque con algunos matices importantes.

La evidencia internacional muestra que las generaciones jóvenes tienen mayores tasas de abstinencia, menor frecuencia de consumo y, en varios países, menores cantidades semanales que generaciones anteriores.

La hipótesis de que simplemente dejamos de beber entre semana para concentrar todo el alcohol en una sola noche no explica por sí sola los resultados. Los estudios longitudinales no respaldan que la generación Z, como conjunto, esté compensando su menor consumo semanal con cantidades extraordinariamente mayores por ocasión.

Sin embargo, los episodios de consumo intensivo siguen siendo una realidad y pueden representar un riesgo importante, incluso cuando ocurren solamente algunas veces al mes.

Quizá el verdadero cambio no sea que el alcohol haya desaparecido de nuestros planes, sino que ha dejado de ser un requisito para formar parte de ellos.

Al final, no se trata solamente de contar cuántas copas tomamos, sino de entender cuándo, cuánto y por qué lo hacemos. Porque una generación puede brindar menos veces que la anterior y, aun así, tener mucho que aprender sobre cómo relacionarse con el alcohol.

Tal vez no estamos dejando de brindar. Simplemente estamos empezando a decidir cuándo vale la pena hacerlo.

Fuentes bibliográficas

AT 2025, informe completo. Secretaría de Salud, INSP y CONASAMA.

Estados Unidos: 2025 National Survey on Drug Use and Health. SAMHSA.

Comparación generacional: OK Boomer: A longitudinal analysis unravelling generational cohort differences in alcohol consumption among Australians. Addiction, 2025.

Inglaterra: Health Survey for England 2024. NHS England.

Motivos del cambio cultural: Young people’s explanations for the decline in youth drinking in England. BMC Public Health, 2023.

Investigación mexicana: Patrones y medidas de consumo de alcohol en adultos mexicanos. Salud Pública de México, 2026.

Definición de consumo intensivo: Understanding Binge Drinking. NIAAA.

Comparación internacional: Systematic review of young adult drinking trends (2024).