Estás leyendo el primer artículo de una serie en la que vamos a meternos de lleno en la cultura gastronómica chilanga, pero no solamente para hablar de qué rico se come en la Ciudad de México. La idea es entender también todo lo que se mueve económicamente alrededor de la comida.

A lo largo de esta serie intentaremos responder preguntas importantes —y algunas bastante curiosas— como: ¿cuáles son las mejores zonas para comer en la CDMX?, ¿cuánto dinero mueve la comida que encontramos todos los días en sus calles? o incluso ¿por qué las quesadilleras suelen ser mujeres y los taqueros hombres?

En pocas palabras, vamos a conocer la economía de una de las ciudades más grandes del país a través de algo que todos entendemos muy bien: la comida.

Datos duros

La Ciudad de México es uno de los principales centros económicos del país, pero su actividad no termina en sus límites administrativos. En 2020, la capital aportó alrededor de 15.8% del Producto Interno Bruto nacional. Si ampliamos la mirada hacia toda la Zona Metropolitana del Valle de México, la cifra alcanza aproximadamente una cuarta parte del PIB del país.

Esto no significa que las personas que llegan diariamente a trabajar a la capital sean responsables de esa diferencia. Se trata de territorios distintos. Lo que sí muestra es qué tan conectada está económicamente la Ciudad de México con los municipios que la rodean.

Actualmente, la Zona Metropolitana del Valle de México está integrada por las 16 alcaldías capitalinas y 68 municipios del Estado de México, Hidalgo y Morelos. Esta conexión no es solamente geográfica: también existen fuertes relaciones laborales, económicas y de movilidad entre estos territorios.

La distribución del empleo ayuda a entenderlo mejor. En 2020, la llamada ciudad central concentraba alrededor de 2.73 millones de empleos, aunque en ella vivían aproximadamente 1.08 millones de trabajadores. Esto no quiere decir que la diferencia —1.65 millones— represente a personas que entran diariamente a trabajar, pero sí muestra la enorme capacidad que tiene esta zona para atraer trabajadores de otras partes de la metrópoli. (Reyes et al., 2025)

Aquí es donde la comida entra en nuestra historia.

Thelmadatter / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Si una parte importante de la población pasa buena parte de su día entre el trabajo y los traslados, vale la pena preguntarnos: ¿dónde come?, ¿qué come? y cuánto de su ingreso termina circulando entre fondas, cafeterías, mercados, puestos callejeros y otros negocios de alimentos?

La pregunta tiene más fondo de lo que parece.

Tiana Bakić Hayden, investigadora de El Colegio de México, propone estudiar la alimentación desde los llamados “mundos laborales”. Es decir, reconocer que nuestros horarios de trabajo, el tiempo que pasamos trasladándonos, las pausas disponibles e incluso lo que existe alrededor del lugar donde trabajamos influyen en cuándo, dónde y qué comemos.

Desde esta perspectiva, una fonda, una cafetería o un puesto callejero son algo más que lugares para comprar comida. También forman parte de una red que permite alimentar diariamente a las personas que trabajan y se mueven por la ciudad.

Detrás de la torta de chilaquiles de las nueve de la mañana o de la comida corrida de las dos de la tarde hay, entonces, algo más que una costumbre chilanga. Existe una demanda relacionada con la forma en que la ciudad trabaja, se organiza y se mueve.

Pero los empleos tampoco están distribuidos de manera uniforme.

De acuerdo con el Reporte Económico Trimestral octubre-diciembre 2025 del INFONAVIT, apenas 82 códigos postales concentran 63.2% de los salarios formales pagados en la Ciudad de México. Dentro del grupo de mayor concentración, 21 colonias reúnen por sí solas 36.4% de la masa salarial formal.

Entre las zonas mencionadas por el reporte se encuentran Insurgentes San Borja, Nápoles, Roma Norte, Lomas de Chapultepec, Anáhuac, Polanco, Granada, Centro Histórico, Cuauhtémoc, Juárez, Lindavista, Santa Fe y Agrícola Oriental.

Ahora viene la parte interesante: ¿qué pasa con la comida en estas zonas?

Al comparar estas 13 áreas con los establecimientos registrados en el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del INEGI, encontramos 5,926 negocios dedicados a la preparación de alimentos. En conjunto representan aproximadamente 10.6% de todos los establecimientos de este tipo registrados en la Ciudad de México.

Sin embargo, algunas categorías están mucho más concentradas que otras.

Estas zonas reúnen alrededor de 23.5% de todos los restaurantes de comida a la carta o comida corrida de la capital. También concentran 12.3% de las cafeterías, neverías y establecimientos similares, 9.2% de los negocios de tacos y tortas y 5.8% de los establecimientos de antojitos.

En otras palabras, aunque estas 13 zonas concentran alrededor de uno de cada diez negocios de preparación de alimentos de la ciudad, en el caso de los restaurantes de comida a la carta o corrida la proporción aumenta a casi uno de cada cuatro.

Esto no demuestra que la actividad laboral sea la causa directa de que existan más negocios de comida, pero sí nos deja una pista: las zonas donde se concentra una mayor actividad económica también presentan una oferta gastronómica particular. Y aquí aparece otra pregunta.

¿Se come igual en todos los centros económicos de la ciudad?

La respuesta parece ser que no.

En zonas principalmente corporativas y de oficinas, como Polanco, Nápoles y Santa Fe, tienen mucho más peso los restaurantes y las cafeterías.

Vania Nava / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

En Polanco, por ejemplo, prácticamente la mitad de los establecimientos de alimentos pertenece a la categoría de comida a la carta o comida corrida. Otro 22.5% corresponde a cafeterías y similares. En cambio, los tacos y tortas representan 8.2% y los antojitos apenas 3.2%.

Nápoles muestra un comportamiento parecido: 42.4% de sus establecimientos corresponde a comida a la carta o corrida y 30.5% a cafeterías. En Santa Fe, estas categorías representan 35.8% y 25.2%, respectivamente.

Roma Norte, Juárez y Cuauhtémoc siguen una tendencia similar, aunque con una oferta más variada.

El panorama cambia en zonas donde tienen mayor peso el comercio y otras actividades económicas.

El Centro Histórico, por ejemplo, presenta una oferta mucho más repartida. La comida a la carta o corrida representa 23.8% de sus establecimientos; los tacos y tortas, 19.9%; las cafeterías, 15.9%; y los antojitos, 11.5%. Esto tiene sentido en una zona caracterizada por una enorme mezcla de comercio, servicios, turismo, trabajadores y visitantes.

Daniel Case / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

El contraste es todavía mayor en Agrícola Oriental. Ahí los antojitos ocupan el primer lugar entre las categorías analizadas, con 23% de los establecimientos, seguidos por tacos y tortas con 18.2%. Las cafeterías representan 15.1% y la comida a la carta o corrida solamente 12.1%.

Agrícola Oriental también tiene una actividad económica distinta a la de zonas como Polanco o Santa Fe: existe una mayor presencia de comercio al por menor y actividades manufactureras. Y esa diferencia parece reflejarse también en su oferta de comida.

Entre estos dos extremos encontramos zonas como Anáhuac y Lindavista, donde la distribución es más equilibrada.

Los números empiezan entonces a contar una historia interesante: la comida de una colonia también podría decirnos algo sobre la gente que trabaja ahí y sobre la actividad económica que ocurre a su alrededor.

En las zonas corporativas encontramos una mayor presencia de restaurantes y cafeterías. En zonas con más comercio y actividad manufacturera, los tacos, las tortas y los antojitos ganan terreno.

Todavía no podemos afirmar que una cosa sea consecuencia directa de la otra. Pero sí podemos plantear una pregunta que acompañará el resto de esta serie:

¿Hasta qué punto la geografía de la comida chilanga es también un reflejo de la geografía del trabajo?

Para más información, consulta:

  1. Domínguez, A., Enríquez, H., & Cuervo, N. (2020). Estructura espacial regional y usos del suelo: Una aplicación para Bogotá y 17 municipios. https://encuentro.aciur.net/wp-content/uploads/2020/12/estructura-espacial-regional-y-usos-del-suelo-2020.pdf
  2. Huerta Mendoza, L. (2026, 2 de septiembre). Nueva delimitación de la Zona Metropolitana del Valle de México. UNAM Global. https://unamglobal.unam.mx/global_revista/nueva-zona-metropolitana-valle-mexico-84-demarcaciones/
  3. Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores. (2026). Reporte económico trimestral: Octubre-diciembre 2025. https://portalmx.infonavit.org.mx/wps/wcm/connect/2954b286-9b67-452a-997d-fe990aff38b6/ReporteEconomicoTrimestral27-OCTUBREDICIEMBRE2025.pdf
  4. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2021, 9 de diciembre). Producto interno bruto por entidad federativa 2020 [Comunicado de prensa núm. 727/21]. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/pibe/PIBEntFed2020.pdf
  5. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (s. f.). Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE). Recuperado el 18 de septiembre de 2026, de https://www.inegi.org.mx/app/mapa/denue/default.aspx
  6. Reyes, V., Suárez, M., Delgado, J., & Gómez-Maturano, R. (2025). ¿Monocentrismo o policentrismo? Análisis de atracción y concentración de empleos en la Zona Metropolitana del Valle de México. Revista de Urbanismo, (53), 1–24. https://doi.org/10.5354/0717-5051.2025.79100
  7. Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. (2026, 25 de agosto). Declaratoria de Modificación de la Zona Metropolitana del Valle de México, que suscriben la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, la Ciudad de México y los estados de México, Hidalgo y Morelos. Diario Oficial de la Federación. https://sidof.segob.gob.mx/notas/5797032
  8. Secretaría de Economía. (s. f.). Ciudad de México: Economía, empleo, equidad, calidad de vida, educación, salud y seguridad pública. Data México. Recuperado el 18 de septiembre de 2026, de https://www.economia.gob.mx/datamexico/es/profile/geo/ciudad-de-mexico-cx
  9. Universidad Nacional Autónoma de México. (2026, 22 de junio). Comer trabajando: La alimentación también se decide en el mundo laboral. UNAM Global. https://unamglobal.unam.mx/global_revista/comer-trabajando-desigualdad-alimentaria-laboral/