La nueva adaptación cinematográfica de Cumbres Borrascosas aún no llega a los cines, pero ya está protagonizando un drama propio de Hollywood. Y no hablamos solo de la intensidad trágica de la obra de Emily Brontë, sino de lo que ocurrió, o aparentó ocurrir, detrás de cámaras entre sus protagonistas: Margot Robbie y Jacob Elordi.

Lo que comenzó como una serie de entrevistas promocionales terminó convirtiéndose en un fenómeno mediático. Palabras como “codependencia”, “obsesión mutua” y “lo vivimos de verdad” encendieron las alarmas del público y abrieron dos teorías opuestas: ¿nació un vínculo emocional real durante el rodaje o estamos ante una estrategia de marketing tan intensa como la historia que buscan vender?

Margot Robbie y la palabra que lo cambió todo: codependencia

Fue Margot Robbie quien encendió la conversación cuando confesó que durante el rodaje se sentía profundamente descolocada si Jacob Elordi no estaba cerca. En una entrevista, la actriz llegó a describir su experiencia como una especie de “codependencia emocional», comparando su sensación con la de “un niño sin su manta de seguridad” cuando él no estaba en el set.

Lejos de retractarse, Robbie amplió su explicación en otras declaraciones: trabajar en una historia tan emocionalmente extrema la llevó a apoyarse constantemente en su compañero de escena. No se trataba solo de memorizar diálogos o ensayar escenas, sino de mantener un estado emocional compartido. Según ella, separarse de Elordi rompía esa atmósfera necesaria para interpretar a Catherine Earnshaw.

Aunque la actriz aclaró que hablaba desde un punto de vista profesional, la elección de palabras fue suficiente para que el público comenzara a leer entre líneas. “Codependencia” no es un término habitual en entrevistas de cine, y menos cuando se refiere a dos actores jóvenes, atractivos y protagonistas de una historia de amor destructivo.

Jacob Elordi: “lo vivimos de verdad”

Si Margot Robbie abrió la puerta, Jacob Elordi la dejó completamente abierta. En entrevistas posteriores, el actor describió la experiencia como algo “intensamente real», afirmando que durante el rodaje hubo momentos en los que ambos sentían que estaban captando “pequeñas partes del amor verdadero” entre Heathcliff y Catherine.

Elordi habló de largas jornadas en los páramos, de silencios compartidos y de una conexión que iba más allá del guión. Sin confirmar un romance, utilizó un lenguaje profundamente emocional y casi poético, reforzando la idea de que la química no fue solo actuación, sino una experiencia vivida.

En otra declaración, incluso mencionó que la admiración en el set era mutua y constante, y que era difícil no permanecer cerca el uno del otro cuando la historia exigía tanto emocionalmente. De nuevo, nada explícito, pero sí lo suficientemente sugerente como para alimentar la narrativa.

La delgada línea entre actuar y sentir

Lo que vuelve este caso especialmente interesante es que Cumbres Borrascosas no es una historia cualquiera. Es un relato sobre obsesión, dependencia emocional y un amor que no sabe existir sin dolor. Interpretar a estos personajes implica adentrarse en territorios psicológicos complejos, donde la frontera entre personaje y actor puede volverse borrosa.

Varios especialistas en actuación han señalado que este tipo de proyectos puede generar vínculos emocionales intensos, incluso temporales, que se disuelven una vez terminado el rodaje. Desde esta perspectiva, las declaraciones de Robbie y Elordi no serían una confesión romántica, sino una consecuencia natural del proceso creativo.

Sin embargo, para el público, esa explicación racional pierde fuerza frente al morbo. Porque aceptar que “solo fue actuación” resulta menos atractivo que imaginar un romance oculto.

¿Romance real o marketing perfectamente calculado?

Aquí entra la segunda gran teoría: todo forma parte de una estrategia de marketing. En una industria saturada de estrenos, lograr conversación antes de lanzar un tráiler completo es una victoria. Y Cumbres Borrascosas lo ha conseguido sin esfuerzo aparente.

Las declaraciones ambiguas, los silencios estratégicos y la negativa a confirmar o desmentir rumores funcionan como gasolina para las redes sociales. TikTok, X e Instagram están llenos de análisis, ediciones de video y teorías que convierten a la película en tema de conversación constante.

Margot Robbie es conocida por su inteligencia mediática y su control narrativo. Jacob Elordi, por su parte, ha construido una imagen basada en el misterio y la intensidad emocional. Juntos, generan una narrativa que vende, incluso sin necesidad de aclaraciones.

El público como cómplice del drama

Quizá lo más revelador de esta historia es el papel del público. Ya no solo consume contenido: lo interpreta, lo exagera y lo transforma en relato. Cada frase se convierte en evidencia, cada gesto en prueba. La realidad deja de importar cuando hay una historia que queremos creer.

Y en ese sentido, Cumbres Borrascosas ya logró su objetivo. Antes de su estreno, ya nos tiene emocionalmente involucrados, divididos y expectantes.

Entonces, ¿qué pasó realmente?

Tal vez nunca lo sepamos. Puede que haya existido una conexión emocional genuina, intensificada por la historia y el contexto, y al mismo tiempo una estrategia consciente para capitalizar esa percepción. En Hollywood, ambas cosas pueden coexistir.

Lo único claro es que, fiel al espíritu de la obra original, el caos, la ambigüedad y la pasión siguen siendo el corazón de Cumbres Borrascosas

Aquí te dejo el trailer de la película que se estrena este próximo 12 de Febrero.