Durante años nos dijeron que la moda debía ser “bonita”, estilizada, pulida y, sobre todo, aprobada por los estándares tradicionales de belleza. Pero algo cambió. Hoy, lo que antes era motivo de burla (como los Crocs, lentes gigantes, sandalias con calcetines, siluetas exageradas) se ha convertido en símbolo de estatus, rebeldía y autenticidad. Bienvenidos al regreso de lo “feo” a la moda: el triunfo del anti-estilo.

Cuando lo feo dejó de dar pena

Hubo una época en la que usar Crocs era casi una sentencia social. Eran cómodas, sí, pero también consideradas el peor error estético posible. Ahora aparecen en pasarelas, colaboraciones de lujo y outfits virales en redes sociales. Lo mismo pasa con los lentes gigantes, las chamarras oversize, los pantalones “raros” y las combinaciones que antes parecían no tener sentido.

La pregunta es inevitable: ¿por qué ahora lo feo es deseable?La respuesta está en un cansancio colectivo hacia la perfección. Después de años de filtros, cuerpos irreales en redes sociales y una estética “instagrammeable”, la moda empezó a buscar algo más honesto. Lo feo, lo incómodo y lo exagerado se convirtieron en una forma de decir: no quiero encajar.

El anti-estilo como declaración

El anti-estilo no significa vestirse mal por accidente, sino hacerlo con intención. Es una postura. Es elegir prendas que rompen las reglas clásicas de la moda: proporción, armonía, elegancia. Usar algo “feo” hoy es una forma de expresar personalidad, ironía e incluso sentido del humor.

Marcas como Balenciaga, Gucci o Vetements entendieron esto antes que nadie. Convirtieron lo que parecía absurdo en objeto de deseo: tenis enormes, bolsas que parecen bolsas de supermercado, siluetas que distorsionan el cuerpo. El mensaje es claro: la moda ya no quiere agradar, quiere provocar.

Crocs: el símbolo del “no me importa”

Si hay un ícono indiscutible del regreso de lo feo, son las Crocs. Cómodas, prácticas y visualmente polémicas, pasaron de ser el zapato prohibido a una pieza clave del street style. Celebridades, influencers y diseñadores las adoptaron no a pesar de su estética, sino precisamente por ella.

Las Crocs representan algo más profundo: la prioridad del confort sobre la aprobación externa. En un mundo acelerado y lleno de expectativas, usar algo cómodo (aunque sea “feo”) se vuelve un acto de autocuidado y rebeldía.

Lentes gigantes y exageración visual

Los lentes enormes son otro ejemplo del anti-estilo en acción. No buscan pasar desapercibidos; al contrario, llaman la atención, exageran el rostro y rompen la idea de discreción. Son dramáticos, teatrales y, muchas veces, innecesarios. Y justo ahí está su encanto.

Esta tendencia conecta con una generación que entiende la moda como performance. Vestirse ya no es solo cubrir el cuerpo, es construir un personaje, contar una historia, generar impacto visual. Lo “demasiado” dejó de ser un error y se convirtió en virtud.

Redes sociales y la estética de lo raro

TikTok e Instagram jugaron un papel clave en esta transformación. Las redes dejaron de premiar únicamente lo bonito para empezar a viralizar lo extraño, lo incómodo y lo inesperado. Un outfit raro genera conversación, memes y reacciones. Y en la economía de la atención, eso vale oro.

Además, el anti-estilo es más accesible. No requiere prendas perfectamente combinadas ni cuerpos normativos. Permite mezclar, experimentar y fallar. En cierto sentido, democratiza la moda: cualquiera puede participar.

¿Rebeldía o nueva norma?

Lo interesante es que lo feo, al volverse tendencia, corre el riesgo de dejar de ser rebelde. Cuando todas las marcas venden lo “anti-estético”, deja de ser una protesta y se convierte en otra fórmula comercial. Aun así, su impacto cultural ya está hecho.

El regreso de lo feo cuestionó quién decide qué es bonito, quién impone las reglas y por qué seguimos ciertas tendencias. Nos recordó que la moda no es solo apariencia, sino identidad, contexto y emoción.

Vestirse para uno mismo

Al final, el auge del anti-estilo habla de algo más grande: una búsqueda de autenticidad. Usar Crocs, lentes gigantes o prendas “raras” no es solo una elección estética, es una forma de decir esto soy yo, sin pedir permiso.

La moda ya no quiere ser perfecta. Quiere ser real, incómoda, exagerada y, a veces, fea. Porque en esa imperfección, muchas personas encontraron libertad.

Y tal vez, solo tal vez, lo feo nunca fue tan cool como ahora.

Aquí te dejo un video de prendas de ropa y accesorios que se consideran raros.