Una oficina, un centro comercial o simplemente un departamento, son lugares que normalmente frecuentamos, pero que pasaría si estuvieras completamente solo en ellos, sin ruido ni personas a tu alrededor, solo con la sensación de que algo no está bien.

En 2019 un usuario en 4chan pidió que subieran imágenes que incomodaran, a lo que otro usuario publico una foto de una habitación vacía, con una alfombra vieja y húmeda, paredes amarillas y luces fluorescentes. Aunque la simple foto no fue lo que la volvió tan conocida, si no el comentario que una persona puso

“Si no tienes cuidado y haces noclip fuera de la realidad en el lugar equivocado, vas a terminar en los Backrooms… donde lo único que hay es el tufo a alfombra vieja y húmeda, la locura de un amarillo eterno y el zumbido infinito de luces fluorescentes a todo lo que dan. Unos seiscientos millones de millas cuadradas de cuartos vacíos, todos conectados al azar, donde te vas a quedar atrapado. Y que Dios te agarre confesado si escuchas algo rondando cerca… porque esa cosa, seguro como el infierno, ya te escuchó a ti.»

Y ese comentario fue el que saco a flote la temática de los Backrooms. Dejaron de ser una imagen de 4 chan para convertirse en un concepto, un lugar fuera de nuestra realidad, compuestos por lugares liminales.

Lo liminal es clave para lograr comprender el porque funciona todo muy bien. La liminalidad es un concepto que se refiere a estar entre dos tiempos o espacios, se podría decir que es el limite de nuestra realidad y el justo antes de entrar a un estado diferente. Los lugares liminales son justo eso, lugares que conectan un estado con otro, se caracterizan por ser áreas comunes, que suelen generar una sensación inquietante de nostalgia, ambigüedad o la sensación como si estuvieras en un sueño, donde los lugares se encuentran completamente vacíos.

Clase 0:

Seguro, estable y sin entidades. Un ejemplo de esta clase sería el nivel 330 “Lukewarm Hotel”, que se caracteriza por ser un gran hotel con muchas habitaciones. Las albercas que este hotel tiene siempre están claras y tibias, generando una sensación de calma constante. Los pasillos son amplios, bien iluminados y no presentan cambios bruscos, lo que permite recorrer el lugar sin demasiada dificultad. Es uno de los pocos niveles donde es posible descansar sin una amenaza inmediata, aunque la sensación de estar en un lugar fuera de la realidad nunca desaparece del todo, manteniendo esa ligera incomodidad que caracteriza a los Backrooms.

Clase 1:

Seguro, estable y con muy pocas entidades. El nivel 22 “Parking Hub” es un buen ejemplo. Es un estacionamiento de varios pisos, donde hay una gran variedad de autos que pueden encenderse en cualquier momento, aunque no haya nadie dentro. En algunos de ellos es posible encontrar agua de almendras, lo que lo convierte en un nivel útil para abastecerse. En este nivel puedes encontrarte con los facelings, entidades que simulan a una persona, pero con la característica de no tener rostro. Suelen comportarse de manera tranquila y no representan una amenaza directa, pero su presencia resulta inquietante, ya que parecen observar sin realmente hacerlo.

Clase 2:

Esta clase ya es Inseguro, estable y con pocas entidades, el nivel 483, “grayscale halls” entra en esta categoría. Al llegar a este nivel lo primero que se observa, aparte de que todo esta en escala de grises, son los pasillos de un hotel con puertas que dan a habitaciones obscuras y muebles llenos de polvo. Lo que vuelve Inseguro a este seria el constante sentimiento de soledad, la temperatura de -5 °C y pequeñas cantidades de “Liquid Pain”(sustancia viscosa, roja y que emite humos tóxicos y que al contacto con la piel el líquido disuelve las primeras capas de la epidermis generando un dolor insoportable).

Clase 3:

Inseguro, inestable y con pocas entidades. Un ejemplo sería el nivel 43, “Water World”, habitaciones que se asemejan a un acuario o un parque temático submarino. El agua está presente en casi todo el entorno: pasillos parcialmente inundados, paredes de cristal que dejan ver grandes cuerpos de agua y estructuras que parecen diseñadas para observar más que para habitar. Aunque puede parecer un lugar tranquilo a simple vista, la visibilidad es limitada y la estructura cambia constantemente, lo que hace fácil perderse. Además, algunas zonas pueden ocultar profundidades desconocidas o accesos a otras áreas más peligrosas. La inestabilidad del nivel, junto con la presencia ocasional de entidades, lo convierte en un lugar donde permanecer demasiado tiempo puede ser arriesgado.

Clase 4:
 Inseguro, inestable y con una cantidad media de entidades. Un ejemplo es el Nivel 9, conocido como “Suburbs”. A primera vista parece un vecindario común: casas, calles, farolas… todo en completa oscuridad. Sin embargo, no hay personas, y las casas suelen estar vacías o en estados extraños. Las entidades aparecen con más frecuencia durante la noche, moviéndose entre las casas o siguiendo a quien se aventura demasiado lejos. Lo inquietante de este nivel es lo familiar que resulta… como si fuera un recuerdo distorsionado de un lugar real.

Clase 5:
Inseguro, inestable y con una gran cantidad de entidades. Un ejemplo es el nivel “Run For Your Life”. Este nivel se caracteriza por ser un largo pasillo industrial en el que, al entrar, no hay opción más que correr. Las luces parpadean constantemente, las alarmas suenan y múltiples entidades comienzan a perseguirte desde el fondo. No hay mucho espacio para esconderse ni para pensar, todo ocurre de manera rápida y caótica. La inestabilidad del entorno, junto con la gran cantidad de entidades, lo convierte en uno de los niveles más peligrosos, donde detenerse o dudar por un momento puede significar no salir.

A partir de este punto, sobrevivir deja de ser cuestión de suerte y se convierte en una lucha constante.

Dentro de este sistema, el agua de almendras se vuelve uno de los elementos más importantes. No es solo una bebida, sino un recurso que puede ayudar a mantener la cordura, hidratar y en algunos casos incluso proteger contra ciertas entidades. Su existencia es extraña, porque introduce una especie de lógica dentro de un lugar que, en teoría, no debería tener ninguna. Y eso es lo que hace tan inquietantes a los Backrooms.

Con el tiempo, también comenzaron a aparecer distintas entidades: criaturas que habitan estos espacios. Algunas son agresivas, otras simplemente observan. Algunas imitan comportamientos humanos, otras no tienen forma clara. Pero todas comparten algo: no pertenecen a nuestra realidad.

El miedo deja de ser solo estar solo…
y se convierte en no saber qué más está contigo.

Este concepto se volvió aún más popular gracias a Kane Parsons, quien en 2022 publicó un video tipo found footage que mostraba a una persona cayendo dentro de los Backrooms. La estética, el sonido y la forma en la que está grabado hicieron que se sintiera demasiado real. Y justo esa sensación de “esto podría pasar” fue lo que abrió la puerta a que los Backrooms evolucionaran a algo más interactivo.

A diferencia de otros conceptos de terror, los Backrooms no dependen de una historia fija. No hay un protagonista definido, no hay un final claro, no hay una explicación concreta. Y eso los hace perfectos para los videojuegos, porque permiten que la experiencia sea completamente personal.

Uno de los ejemplos más conocidos es The Backrooms Game Free Edition, un juego que toma la idea base del Nivel 0 y la convierte en una experiencia en primera persona. Aquí no hay música intensa ni una narrativa guiada. Solo estás tú… caminando. Y eso es lo que lo hace funcionar.

Otros juegos han expandido esta idea, agregando más niveles, mecánicas de supervivencia, exploración en equipo o incluso sistemas de recursos como el agua de almendras. Algunos permiten recorrer niveles más conocidos como los Poolrooms, donde el sonido del agua y el eco crean una atmósfera casi hipnótica, mientras que otros te llevan a niveles más hostiles donde tienes que esconderte, correr o administrar lo poco que tienes.

Además, muchos de estos juegos no te explican nada. No hay tutorial claro, no hay instrucciones. Solo apareces ahí y tienes que entender cómo sobrevivir. Esto refuerza la idea original de los Backrooms: no entraste por decisión… simplemente caíste.

Con el paso del tiempo, los Backrooms dejaron de ser solo una tendencia de internet para convertirse en un subgénero completo dentro del horror. Uno que no se basa en sustos rápidos, sino en atmósfera, repetición, silencio y sensación de encierro.

Y cuando algo llega a ese nivel… el siguiente paso es inevitable.

El cine. Actualmente, se está desarrollando una película de los Backrooms producida por A24, un estudio conocido por trabajar con terror más psicológico, incómodo y atmosférico. Y eso es importante, porque los Backrooms no funcionarían igual bajo un enfoque tradicional lleno de acción o sustos constantes.

Aquí el reto es diferente.¿Cómo adaptas algo que no tiene historia fija?
¿Cómo haces una película sobre un lugar que no debería tener lógica?
¿Cómo mantienes la atención cuando el “enemigo” principal es el espacio mismo?

Lo interesante es que el propio Kane Parsons está involucrado en el proyecto, lo que sugiere que la película podría mantener esa esencia cruda, incómoda y realista que hizo tan impactantes sus videos.

Una de las mayores dudas alrededor de la película es cómo representarán los niveles. Si se enfocarán únicamente en el Nivel 0 o si explorarán distintos espacios como los que la comunidad ha creado. También está la cuestión de las entidades: si aparecerán constantemente o si, como en los videos originales, su presencia será mínima pero suficiente para generar tensión.

Al final, los Backrooms se convirtieron en un subgénero del terror, y más específicamente del terror psicológico. No dependen de sustos repentinos ni de una amenaza constante, sino de algo mucho más sutil: la atmósfera, la repetición, el silencio y la sensación de estar fuera de lugar. Es un tipo de miedo que no necesita mostrarse de forma directa, porque se construye poco a poco, a través de lo que falta más que de lo que está presente.

A diferencia de otros tipos de terror, aquí no hay una historia lineal que seguir ni un enemigo claro al que enfrentarse. El verdadero conflicto es interno: la desorientación, la incertidumbre, la duda de si lo que estás viendo tiene sentido o si en algún punto la realidad dejó de funcionar como debería. Los Backrooms toman espacios comunes y los transforman en algo inquietante, demostrando que no siempre es necesario crear algo completamente nuevo para generar miedo, sino reinterpretar lo que ya conocemos.

Con el crecimiento de plataformas como TikTok, los Backrooms encontraron un nuevo espacio para evolucionar, especialmente con la integración de herramientas de inteligencia artificial. En esta red social, el contenido no solo se consume… se transforma constantemente.Los Backrooms se volvieron tendencia dentro de TikTok, donde los usuarios comenzaron a reinterpretarlos a través de videos cortos, teorías, historias y simulaciones visuales.

Uno de los formatos más populares son los videos tipo “¿qué pasaría si…?”, donde los creadores imaginan distintos escenarios dentro de este universo, como qué ocurre si te encuentras con una entidad o si intentas escapar de cierto nivel. Este tipo de contenido se volvió viral, acumulando millones de vistas y expandiendo aún más el lore de manera colectiva.

Pero lo más interesante es cómo entra la inteligencia artificial en todo esto.

Muchos creadores comenzaron a utilizar IA para generar imágenes y videos que simulan estar dentro de los Backrooms. Videos donde una persona aparece grabándose normalmente… y de repente está en un espacio imposible, como si hubiera “caído” en otro lugar. La estética suele ser intencionalmente imperfecta: cámara en mano, baja calidad, movimientos torpes… lo que hace que todo se sienta más real.

Y ahí es donde todo se vuelve aún más inquietante.

Porque la inteligencia artificial tiene una característica muy particular: puede imitar la realidad… pero no replicarla perfectamente. Genera espacios que parecen correctos, pero que tienen pequeños errores, proporciones extrañas o detalles fuera de lugar.Y eso es exactamente lo que hacen los Backrooms.

Por eso han logrado adaptarse a tantos formatos, desde imágenes y videos hasta videojuegos y cine, manteniendo siempre la misma esencia. Porque más allá de su estética o de sus niveles, lo que realmente define a los Backrooms es la sensación que provocan: la idea de que existen lugares entre los lugares, espacios donde la lógica no aplica y donde podrías terminar sin darte cuenta. Y tal vez ahí está lo más perturbador de todo, en pensar que no es necesario ir muy lejos para encontrarlos… sino simplemente mirar un poco más de lo normal aquello que siempre ha estado ahí.