¿Alguna vez has discutido con alguien sobre si un vestido es azul o verde? ¿O si un color es más morado que rosa? Aunque parezca un simple desacuerdo de percepción, la ciencia sugiere que no todos vemos el mundo de la misma manera. De hecho, existe una pequeña parte de la población capaz de ver colores que la mayoría ni siquiera puede imaginar. Estas personas son conocidas como tetracrómatas, y su forma de percibir la realidad es fascinante.
Cómo vemos los colores las personas “comunes”
Para entender este fenómeno, primero hay que saber cómo funciona la visión del color. La mayoría de los seres humanos somos tricrómatas, lo que significa que contamos con tres tipos de fotorreceptores en la retina llamados conos. Cada uno está especializado en captar longitudes de onda específicas de la luz:
- Conos L, sensibles al rojo
- Conos M, sensibles al verde
- Conos S, sensibles al azul

La combinación de la información que envían estos tres tipos de conos al cerebro nos permite distinguir alrededor de un millón de colores diferentes. Parece mucho, hasta que descubres que eso no es el límite.
El cuarto receptor que lo cambia todo
Las personas tetracrómatas poseen cuatro tipos de conos en lugar de tres. Este cuarto receptor les permite detectar variaciones de color extremadamente sutiles, especialmente en tonos que para la mayoría parecen idénticos. Mientras una persona promedio ve un solo tono de amarillo, un tetracrómata puede percibir decenas o incluso cientos de matices distintos dentro de ese mismo color.
No se trata de ver colores “nuevos” como si fueran mágicos o fluorescentes, sino de una mayor profundidad cromática, similar a pasar de una pantalla con baja resolución a una con ultra alta definición.
¿Quiénes pueden ser tetracrómatas?
La tetracromacia es muy poco común y se presenta principalmente en mujeres. Esto se debe a que los genes responsables de los conos del color se encuentran en el cromosoma X. Como las mujeres tienen dos cromosomas X, existe una mayor probabilidad de que desarrollen este cuarto tipo de cono funcional.
Los estudios estiman que hasta un 12% de las mujeres podrían tener el potencial genético para ser tetracrómatas, aunque solo una fracción muy pequeña lo desarrolla de manera funcional. En los hombres, el fenómeno es extremadamente raro.
¿Cómo se descubre si alguien es tetracrómata?
Detectar la tetracromacia no es sencillo. No basta con una prueba visual común. Los científicos utilizan tests especializados de discriminación de color, donde la persona debe identificar diferencias mínimas entre tonos casi idénticos. En algunos casos, se realizan estudios genéticos o pruebas neurológicas para confirmar si el cerebro realmente procesa esa información adicional.
Curiosamente, muchas personas tetracrómatas no saben que lo son. Han vivido toda su vida pensando que todos ven los colores como ellas, sin imaginar que su percepción es extraordinaria.

Un mundo visual más rico y más complejo
Ver más colores no siempre es una ventaja práctica. En la vida cotidiana, puede ser irrelevante distinguir entre 20 tonos de beige. Sin embargo, en áreas como el arte, el diseño, la moda, la fotografía o la restauración de obras, esta habilidad puede marcar una gran diferencia.
Algunos científicos creen que artistas con una sensibilidad cromática excepcional podrían haber sido tetracrómatas sin saberlo, lo que explicaría su uso tan preciso y emocional del color.
Animales que también superan nuestra visión
Lo más sorprendente es que, en el reino animal, la tetracromacia no es rara. Aves, peces, insectos y reptiles poseen sistemas visuales mucho más complejos que el humano. Algunas especies pueden incluso ver luz ultravioleta, revelando patrones invisibles para nosotros, como marcas en flores o plumajes que funcionan como señales secretas.
Esto nos recuerda que nuestra percepción del mundo es solo una versión de la realidad, no la realidad completa.

¿Estamos viendo menos de lo que creemos?
La existencia de personas capaces de ver más colores pone en duda una idea que damos por sentada: que todos compartimos la misma experiencia visual. La ciencia demuestra que la realidad depende de nuestros sentidos, y que estos pueden variar más de lo que imaginamos.
Quizá el color que tú llamas gris, alguien más lo ve con matices verdes, violetas o dorados. Y tal vez, sin saberlo, convives con alguien que habita un mundo visual mucho más rico y complejo que el tuyo.
Un recordatorio fascinante
La tetracromacia no es un superpoder de ciencia ficción, sino una prueba de que el cuerpo humano aún guarda secretos sorprendentes. Nos recuerda que la percepción no es universal, que la experiencia humana es diversa y que, incluso en algo tan cotidiano como el color, hay mucho más por descubrir.
La próxima vez que mires un atardecer o discutas por el tono exacto de una pared, piensa en esto: tal vez no todos estamos viendo lo mismo.
Aquí te dejo un video de Concetta Antico, una artista tetracrómata que explica cómo es que ella ve el mundo.
