Hay una frase que resuena en la saga de Maze Runner como un mantra maldito, una oración que se repite para justificar lo imperdonable: «CRUEL es bueno» (WICKED is good).

Como espectadores y lectores, nuestro instinto es rechazarla de inmediato. Odiamos a CRUEL. Odiamos a la Dra. Ava Paige y a Janson. Los odiamos porque hemos visto sufrir a Thomas, Newt y Minho. Hemos visto a niños aterrorizados corriendo por un laberinto mortal, siendo devorados por laceradores (Grievers) y sometidos a pruebas psicológicas brutales. Desde la perspectiva de Thomas, CRUEL es una organización de monstruos sádicos que experimentan con adolescentes.

Pero aquí es donde te pido que hagas algo difícil: deja de mirar la historia a través de los ojos de Thomas por un momento. Elévate por encima del Laberinto y mira el mundo exterior. La Tierra es un infierno. El sol ha calcinado el planeta y el virus de «La Llamarada» (The Flare) está convirtiendo a la humanidad en caníbales dementes y podridos. La extinción no es una posibilidad; es una certeza matemática inminente.

Bajo esa luz, la pregunta cambia radicalmente y se vuelve terrorífica: Si pudieras salvar a 5.000 millones de personas sacrificando a 50 niños, ¿lo harías?


La Aritmética del Apocalipsis

CRUEL no son villanos de Disney que quieren dominar el mundo por ego. Son científicos desesperados que intentan evitar que la raza humana desaparezca para siempre. Su lógica es el ejemplo más extremo del Utilitarismo: una corriente filosófica que dicta que la acción moralmente correcta es aquella que maximiza el bienestar para el mayor número de personas. En la mente de Ava Paige, ella está resolviendo el famoso «Problema del Tranvía»:

  • En una vía hay 8.000 millones de personas atadas.
  • En la otra vía hay un grupo de adolescentes inmunes.
  • CRUEL tiene la mano en la palanca.

Si tiran de la palanca, los adolescentes mueren (o sufren horriblemente), pero el tren se detiene y la humanidad se salva. Si no tiran de la palanca (que es lo que Thomas quiere), los adolescentes viven libres… por un tiempo, hasta que sean los últimos humanos vivos en un planeta de tumbas y monstruos. Desde un punto de vista puramente numérico, Thomas no es el héroe. Thomas es el egoísta que está condenando a la especie porque no quiere que le pinchen el brazo.


La Tortura como Medicina

Lo que hace que este debate sea visceral es el método. En las películas, descubrimos que CRUEL no solo necesita la sangre de los inmunes; necesita su enzima bajo estrés. Necesitan que tengan miedo. Necesitan que segreguen adrenalina y terror, porque esa reacción química es lo que frena el virus. El Laberinto no era un juego sádico; era una placa de Petri gigante. Los Penitentes, las muertes de amigos como Chuck o Winston, todo estaba diseñado para generar el bioquímico de la cura.

Aquí es donde CRUEL cruza la línea ética que nos revuelve el estómago. En la historia real, hemos tenido científicos que pensaron igual. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Unidad 731 de Japón o los médicos nazis realizaron experimentos atroces en prisioneros bajo la excusa del «avance científico». Hoy condenamos esos actos como crímenes de lesa humanidad, y con razón.

Sin embargo, CRUEL opera en un escenario que (afortunadamente) no hemos vivido: la extinción total. Ava Paige no busca la «raza superior», busca «alguna raza». Ella se ve a sí misma no como una torturadora, sino como una cirujana que debe amputar una pierna gangrenada (los inmunes) para salvar el cuerpo (la humanidad). Y amputar duele.


El Dilema en la Era Post-Pandemia

Este artículo golpea diferente hoy en día. Después de vivir el COVID-19, entendemos el miedo al contagio. Entendemos el pánico global.

Imagina por un segundo que, en el pico de la pandemia, se hubiera descubierto que la cura definitiva, la que salvaría a tus padres, a tus abuelos y a ti mismo, se encontraba exclusivamente en el cerebro de un grupo de 50 chicos en un campo de internamiento. Y que para obtenerla, ellos tenían que morir. Si tú fueras un padre viendo a tu hijo morir de La Llamarada, viendo cómo pierde la razón y se convierte en un animal rabioso… ¿Apoyarías a Thomas en su lucha por la libertad? ¿O secretamente rezarías para que CRUEL tuviera éxito y te diera la cura?

Es una pregunta hipócrita. Todos queremos creer que somos Thomas, que lucharíamos por la libertad individual y los derechos humanos. Pero la historia nos enseña que, cuando tenemos miedo, somos rápidos en sacrificar a «los otros» para salvarnos a nosotros mismos.


¿Quién es el verdadero villano?

Al final de la saga (especialmente en las películas), Teresa se convierte en la figura más trágica y odiada porque ella entiende a CRUEL. Ella traiciona a Thomas no por maldad, sino porque cree en la causa mayor. «Es por una cura, Thomas», le dice. Y Thomas la mira con odio. Pero, ¿quién tiene las manos más manchadas de sangre?

  • ¿La Dra. Paige, que mató a cientos para salvar a millones?
  • ¿O Thomas, que salvó a sus amigos pero, al destruir a CRUEL, condenó a las ciudades restantes a ser devoradas por el virus sin esperanza de cura?

Thomas elige salvar a su «tribu», a su familia elegida. Es una decisión humana, emocional y comprensible. Pero desde la fría lógica de la supervivencia de la especie, es una sentencia de muerte.


El Costo de la Humanidad

Decir que «CRUEL es bueno» es ir demasiado lejos. Sus métodos fueron inhumanos, brutales y, a menudo, incompetentes. Pero decir que CRUEL estaba equivocado es ignorar la realidad del apocalipsis.

La saga de Maze Runner es brillante no por sus monstruos o sus laberintos, sino porque nos obliga a enfrentar que, a veces, no hay una opción «buena». A veces, solo puedes elegir entre ser un monstruo que tortura niños, o ser un espectador que deja morir al mundo. CRUEL eligió ser el monstruo para que hubiera un mundo que salvar. Thomas eligió ser humano, aunque eso significara el fin del mundo tal como lo conocían. Y tú… con la cura en una mano y la pistola en la otra… ¿a quién elegirías?

Y si todavía crees que Thomas hizo lo correcto condenando al mundo por salvar a sus amigos, este análisis te hará replantearte si Maze Runner es, en el fondo, la historia de cómo los ‘buenos’ arruinaron la única oportunidad de supervivencia: