Seamos brutalmente honestos: en estos tiempos donde cada quien presume ser “único y diferente” mientras usa los mismos filtros de TikTok y se tatúa el mismo rayo de Harry Potter detrás de la oreja, no hay nada menos original que la industria del tatuaje. Sí, INDUSTRIA, porque lo que empezó como un rito tribal o un sello de guerrero se ha convertido en el Oxxo de la autoexpresión. Levantas una piedra en la CDMX y te salen tres “artistas del tatuaje” y un coach de vida, todos listos para entintarte un infinito en la muñeca mientras te venden su OnlyFans de pies.
Pero no vinimos aquí a quejarnos (bueno, un poco sí) de esa industria sobrealimentada de posers con máquinas chinas de Aliexpress. Hoy vinimos a rendirle culto a la excepción: Mamá Pantera.

La profeta de la vieja escuela

Bajo el seudónimo de Mamá Pantera, Estefanía Gutiérrez es una especie de reliquia viviente en esta ciudad donde los tatuadores creen que un filtro VSCO es arte. En otra vida fue un ícono de la escena punk de la CDMX, esa que tus primos grandes escuchaban mientras pisteaban Tonayán directo de la garrafa. Y como buena profeta en tierra árida, su estilo es simple, sin pretensiones tontas, y tan cargado de significado que te devuelve la fe en que un tatuaje puede ser más que un adorno para presumir en stories.
Un tatuaje suyo no es solo tinta: es un recordatorio de que el alma de este oficio aún respira, aunque sea con ayuda de un tanque de oxígeno.

Sin bullshit, sin poses

Su proceso creativo es tan sencillo que parece subversivo: sí escucha al cliente. A diferencia de la mayoría de las vacas sagradas de los estudios de tatuaje de esta horrenda ciudad (que te regañan si quieres un tribal y te obligan a llevarte un tigre japonés que no pediste), Mamá Pantera pregunta, observa, conecta. Y luego tatúa exactamente lo que tú querías. Sin mentiras, sin excusas, sin meterte sus traumas de artista incomprendida. Solo puro arte honesto. Claro, todo esto mientras su playlist de punk retumba y su energía de diva de la vieja escuela te recuerda que ella no vino a pedir permiso.

Un tatuaje con significado real

Si estás buscando un tatuaje que no sea otro maldito atrapasueños de Pinterest, deberías considerar a Mamá Pantera. Porque sí, podrías tatuarte con cualquiera y salir con un garabato que no sabes si es un símbolo nórdico o un logo de marca de croquetas veganas. O podrías tatuarte con la última artista con alma, la que aún cree que este trabajo es un rito, un acto de memoria, un símbolo de resistencia.
Y antes de que preguntes: no, no tiene OnlyFans (hasta donde sabemos), pero sí tiene manos mágicas y una visión brutalmente honesta de la vida. Si quieres conocer más de su trabajo, síguela en estos links y agradece que en este scroll infinito aún te topes con personas reales.

Citas y preguntas:
Directo en sU INSTAGRAM: @mama_pantera