Si cierras los ojos y piensas en El Mago de Oz (1939), probablemente vengan a tu mente colores vibrantes, baladas tiernas sobre el arcoíris y un camino de baldosas amarillas que conduce a la felicidad. Durante décadas, ha sido el estándar de oro del cine familiar, una carta de amor a la imaginación y la inocencia.
Pero detrás de ese deslumbrante Technicolor se esconde una de las producciones más oscuras, sádicas y peligrosas de la historia de Hollywood. El set de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) no era el mágico mundo de Oz; era una fábrica de traumas donde los actores fueron envenenados, quemados vivos y empujados al límite de la locura. La película más feliz de la historia fue, en realidad, un absoluto infierno.

El martirio de Judy Garland: Dietas de humo y anfetaminas
La tragedia de El Mago de Oz tiene un rostro principal: Judy Garland. Cuando fue elegida para interpretar a la dulce Dorothy, Garland tenía solo 16 años. Sin embargo, para los ejecutivos del estudio (especialmente Louis B. Mayer, quien la llamaba despectivamente «mi pequeña jorobada»), ella no era una niña; era un producto que debía ser exprimido y moldeado.
Consideraban que Judy estaba «demasiado gorda» para el papel. Para mantenerla delgada, el estudio le impuso una dieta brutal: sopa de pollo, café negro y la obligación de fumar hasta 80 cigarrillos al día para suprimir el apetito. Y eso no fue lo peor.
Para cumplir con las agotadoras jornadas de rodaje de 72 horas ininterrumpidas bajo los abrasadores focos del set (las luces Technicolor requerían temperaturas de más de 37°C en el estudio), los médicos de MGM le suministraban anfetaminas («uppers») para mantenerla despierta y eufórica. Cuando por fin le permitían ir a casa, le daban fuertes dosis de barbitúricos («downers») para noquearla y que durmiera unas horas antes de repetir el ciclo. Este cóctel químico la convirtió en una adicta de por vida, sellando el trágico destino que la llevaría a una muerte prematura décadas después.

Polvo de aluminio y pulmones colapsados
El maltrato no fue exclusivo de la protagonista. Buddy Ebsen fue el actor originalmente contratado para interpretar al Hombre de Hojalata. El departamento de maquillaje decidió que la mejor manera de darle un aspecto metálico era cubrirle la cara con pintura blanca y luego espolvorear polvo de aluminio puro sobre su rostro y cuello.
Días después de iniciada la filmación, Ebsen despertó en medio de la noche incapaz de respirar, con calambres en todo el cuerpo y la piel azul. El polvo de aluminio había recubierto el interior de sus pulmones, colapsándolos por completo. Fue ingresado de urgencia y tuvo que pasar semanas dentro de un pulmón de acero.
¿La reacción del estudio? Pensaron que estaba fingiendo para no trabajar. Lo despidieron sin contemplaciones en el hospital y contrataron a Jack Haley para reemplazarlo. Al menos aprendieron la lección a medias: con Haley cambiaron el polvo por una pasta de aluminio, aunque esta le provocó una infección ocular tan grave que casi lo deja ciego de un ojo.

Fuego real y quemaduras de tercer grado
Margaret Hamilton, quien interpretó a la icónica Bruja Mala del Oeste, sufrió uno de los accidentes más horripilantes del cine clásico. Durante la escena en la que la bruja desaparece en una nube de fuego y humo en Munchkinland, Hamilton debía dejarse caer por una trampilla oculta antes de que se encendieran las llamas reales. En una de las tomas, la trampilla se atascó. El fuego se activó mientras ella seguía arriba. Las llamas envolvieron a Hamilton.
Para empeorar las cosas, su famoso maquillaje verde estaba hecho a base de cobre, un material altamente inflamable y tóxico. Sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en el rostro y las manos, y el maquillaje se fundió con su piel, teniendo que ser retirado con alcohol puro (un proceso insoportablemente doloroso).
El estudio, demostrando su nula empatía, le descontó el sueldo del tiempo que pasó en el hospital recuperándose. Cuando regresó, Hamilton se negó rotundamente a hacer más escenas con fuego. El estudio obligó entonces a su doble de riesgo, Betty Danko, a hacerlas. Danko también terminó gravemente herida cuando una tubería de humo explotó debajo de ella, dejándola con cicatrices permanentes en las piernas.

El mito del suicidio y el acoso de los Munchkins
El caos en el set era absoluto, agravado por los actores que interpretaban a los Munchkins. Judy Garland declaró años después que muchos de ellos eran hombres adultos que pasaban sus noches bebiendo y apostando en los hoteles de Culver City, y que frecuentemente llegaban al set con resaca, propasándose y acosando a la joven actriz metiendo las manos debajo de su vestido entre tomas.
Este ambiente tóxico ayudó a cimentar una de las leyendas urbanas más famosas del cine: el supuesto Munchkin suicida. Durante décadas, circuló el rumor de que en la escena donde Dorothy, el Espantapájaros y el Hombre de Hojalata caminan por el camino amarillo hacia el bosque, se puede ver la sombra de un actor enano colgando de una soga al fondo del decorado.
Aunque alimenta perfectamente la narrativa maldita de la película, este es un mito que debemos desmentir. Para darle «vida» al bosque de interiores, MGM había alquilado aves exóticas del zoológico de Los Ángeles. La sombra que se ve balanceándose al fondo es, en realidad, una grulla o un emú abriendo las alas. Sin embargo, el hecho de que el público creyera ciegamente que un actor podría haberse suicidado en pleno set sin que el director cortara la toma, habla volúmenes sobre la reputación sanguinaria del Hollywood de los años 30.

El precio de la magia
Hoy, El Mago de Oz sigue siendo una obra maestra visual y cultural. Pero mirarla sabiendo la verdad cambia la experiencia por completo. La próxima vez que escuches a Judy Garland cantar sobre un lugar más allá del arcoíris donde los sueños se hacen realidad, recuerda que, en ese momento, ella estaba viviendo su peor pesadilla.
Ese camino de baldosas amarillas no estaba pavimentado con magia, sino con la sangre, las lágrimas y la salud destruida de sus actores.
Si creías que el camino de baldosas amarillas estaba lleno de magia, espera a ver este análisis detallado con todas las tragedias y abusos físicos que sufrieron los actores durante la filmación.
