Caminaba por la Del Valle, 10 de la noche, después de dar clases —sí, esas donde uno intenta explicar marketing digital mientras los alumnos están más interesados en TikTok que en Kotler— cuando decidí cometer un crimen gastronómico: pizza rancia del Seven Eleven.
De pronto, desde una van de repartidores que perfectamente pudo haber sido una trampa estilo The Black Phone, empezó a salir una música tan atrallente que mi algoritmo interno se desconfiguró. Funk. Pero no ese funk importado con etiqueta vintage de Brooklyn. No. Funk hecho en México.
Shazam hizo lo suyo.
El nombre apareció como si fuera contraseña de secta tropical: Hop! Hop! Diablo Funk.
Y ahí entendí que más allá del reguetón —que no odiamos, pero tampoco podemos vivir a pura nieve de chaca y tutsipink toda la vida— existe un universo de sabrosura que no pide permiso para poseerte las rodillas.
El pecado original: mezclarlo todo y que suene a fiesta
HHDF es una banda de rap/rock/funk formada en 2014 en Guadalajara, Jalisco. Lo que empezó como un experimento estudiantil en la Universidad Libre de Música terminó convirtiéndose en un monstruo escénico con ocho cabezas: Judith Aburto, Rita Vargas, Marcos García, Heriberto Jiménez, Jorge Aguiar, Javier Aguiar, Mario Rodríguez y Jonathan Acosta.
Guitarras, batería, acordeón, trompeta, sax, bajo y voces conviven sin terapia ni reglas claras. Y lo más ofensivo es que funciona.
Ellos lo llaman Mexa Funk: una licuadora sin miedo donde caben rock, funk, tango, disco y sonidos latinos. Es la versión musical de meterle salsa macha a todo y que, milagrosamente, sepa mejor.
En un país donde muchas bandas todavía creen que mezclar géneros es pecado mortal, HHDF decidió hacerlo su sello. No piden permiso. No piden validación indie. No buscan sonar “internacionales”. Suenan a fiesta callejera con estudios formales.
Letras con músculo (y sin pose)
Las letras de HHDF no viven en la superficialidad del “perreo existencial”. Hablan de amor, desamor, empoderamiento, batallas personales, personajes raros y problemáticas sociales.
No son tesis doctorales, pero tampoco son frases recicladas de Instagram con filtro sepia.
Hay fuerza, ironía y cierta vibra de barrio ilustrado que no se siente impostada. Eso importa. Porque el público joven ya huele cuando alguien está actuando “auténtico”.
Y ahí está el punto: HHDF no pretende ser cool. Lo son porque están demasiado ocupados tocando.
En vivo: reputación fiestera certificada
Desde 2014 han construido una reputación fiestera en escenarios de Guadalajara y más allá. Han pasado por festivales como Rock X La Vida, Festival de la Cerveza y la Fiesta de la Música.
En 2024 lanzaron seis sencillos y en 2024–2025 tocaron en eventos como:
CIEN Canciones GDL
GDLuz
Vibra Chapultepec
Electrorock 10
Verbena Navideña en el Zócalo de la CDMX
Multiforo 246 CDMX
Soundcheck Expo 2025
Pero más allá del currículum, lo que realmente venden es energía desbordada. Catarsis colectiva. Esa sensación donde el público deja de grabar stories por cinco minutos porque necesita mover el cuerpo sí o sí.
Cada show se convierte en una celebración tribal con metales encendidos y groove pegajoso. Es música diseñada para sudar. Y eso, en una escena saturada de laptops y poses minimalistas, es casi subversivo.
“Are you ready o qué?” y el arte de no tomarse demasiado en serio
Su primera placa de estudio, “Are you ready o qué?”, ya desde el título te avisa que esto no viene con solemnidad. Es una pregunta directa, casi burlona.
¿Estás listo o qué?
Porque si no, igual vas a terminar bailando.
En tiempos donde muchas bandas se esfuerzan por sonar “oscuras” o “conceptuales”, HHDF apuesta por diversión inteligente. No es música vacía: es música consciente de que el cuerpo también piensa.
El funk mexicano sí existe (y está vivo)
Durante años, el funk en México parecía una reliquia importada. Algo que admirábamos pero no fabricábamos.
Hop! Hop! Diablo Funk demuestra lo contrario. Hay groove local. Hay identidad. Hay riesgo.
Y sobre todo: hay ganas de hacer fiesta sin pedir perdón.
La próxima vez que camines por la ciudad de noche y escuches algo que no suene a playlist genérica, saca el celular antes de que sea tarde. Podrías estar frente a una banda que no necesita validación extranjera para sonar poderosa.
Porque sí, hay vida más allá del reguetón.
Y a veces esa vida viene con trompeta, acordeón y ocho diablos en el escenario.
Hop! Hop! Diablo Funk is redefining Mexican funk by blending rap, rock, tango, disco and Latin sounds into what they call “Mexa Funk.” Formed in Guadalajara in 2014, the eight-member band has built a strong live reputation through explosive performances and festival appearances. Their genre-mixing approach, energetic stage presence, and socially aware lyrics position them as one of the most vibrant independent acts in Mexico’s alternative scene.
