¿Quién es Barbie Chola y por qué su nombre suena a estética… pero también a biografía?
Sharon Liceaga, mejor conocida como Barbie Chola, es DJ, compositora y productora de la CDMX con una marca personal que no se siente armada por agencia, sino por vida real: “barbie” por el brillo aspiracional, “chola” por el barrio que no se finge. Ella misma lo explica como una balanza: forma de vestir, hablar, pensar, gustos, pasado y futuro. No es un “concepto”, es un mecanismo de supervivencia con glitter.
En internet la gente se pelea por cosas más inútiles que el horóscopo, pero aquí hay algo claro: Barbie Chola entendió temprano que en el show business no basta con “ser talentosa”; también hay que ser legible. Y su alias es eso: una etiqueta que el público puede leer en 0.3 segundos… sin que se sienta como empaque vacío.
Su proyecto se presenta como artista independiente y presume giras/presentaciones fuera de México (menciona Argentina y Guatemala) desde su propia plataforma oficial.
Y por si alguien todavía piensa que “independiente” significa “sin estructura”, ahí está el álbum: Diabla (10 tracks, publicado el 8 de diciembre de 2023 en Apple Music).
Del reality al booth: el camino raro de “quiero ser tomada en serio”
Barbie Chola también se asomó al entretenimiento de la manera más 2010s posible: reality show. En su bio oficial se menciona su participación en Are You The One, disponible en Paramount+ (vía Prime Video, según su sitio).
Lo interesante no es el chisme, sino el conflicto: ella misma cuenta que el reality le costó por las personalidades fuertes y porque no estaba segura de querer ser “chica de reality”, ya que su norte era la música y la moda y quería ser tomada en serio como artista. Traducción: sí quería reflectores, pero no a cambio de que su identidad quedara reducida a drama editado con música de suspenso.
Esto conecta con algo que la academia ha señalado sobre reality TV: la “transformación” de identidad como performance para cámara, donde la persona termina convertida en personaje y el personaje termina negociando la vida real.
O sea: el reality no te da fama gratis, te cobra con intereses en forma de narrativa ajena. Y Barbie Chola parece haber aprendido rápido a salir de ese carril y volver al lugar donde manda: la cabina.
“No me la creo” vs “la voy a romper”: el motor psicológico detrás del perreo
En sus entrevistas aparece una tensión muy humana: habla de inseguridad, pánico escénico, “no me la creo”… y al mismo tiempo, del poder de la mente, de visualizar, de subirse pensando “la voy a romper”. Esa mezcla es mucho más realista que el típico discurso de “manifesté un Lamborghini y llegó”. Aquí lo que hay es disciplina: escuchar música, estudiar estructura de canciones, rodearse de gente que innova.
Y sí: también hay algo social detrás del DJing que no se ve en el highlight de Instagram. En investigación sobre comunidades de DJs se ha observado que una identidad de género/estilo clara y posiciones de red (conexiones, cohesión, colaboración) se asocian con mayor éxito y estatus.
En español básico: no basta con tocar duro; importa el sello y la comunidad. Y Barbie Chola trae sello (su dualidad) y trae comunidad (la constancia de aparecer, colaborar, moverse).
Además, su presencia en redes no es menor: su cuenta de Instagram ronda los ~47–48 mil seguidores (según la vista pública reciente del perfil).
Eso no es “fama mundial”, pero tampoco es “mi tía me dio like”. Es una escala donde ya existe el fenómeno: la audiencia siente cercanía, apoya, pide fechas, exige contenido. Y ahí entran las relaciones parasociales y la “autenticidad” percibida: investigaciones muestran que cuando un influencer/artista se percibe auténtico, se fortalece la relación parasocial y con eso la influencia (incluida compra/escucha).
O sea: cuando dices “vengo del barrio” y tu vida sí cuadra con eso, la gente te cree… y te reproduce.
Diabla: el “primer sueño musical”
Diabla se vende como la conclusión de un primer sueño musical, y su existencia en plataformas grandes lo confirma: está en Spotify como álbum de 2023 y circula también en YouTube/playlist oficial.
El punto aquí no es si te gusta el reggaetón o si eres de los que dicen “yo escucho rock de verdad” mientras ponen Caifanes por trigésima vez: el punto es que Barbie Chola está construyendo un camino donde el perreo no es solo fiesta, sino identidad, trabajo y narrativa.
Y sí: el reggaetón trae debates sobre género, sexualidad, agencia y representación. Hay literatura académica que discute tanto críticas como posibilidades (incluida la agencia sexual en “reggaetoneras” y lecturas sobre narrativas femeninas).
¿Conclusión Tigrepop? El perreo es un campo de batalla cultural, aunque algunos todavía crean que es “música para antros”.
Barbie Chola (Sharon Liceaga) embodies a deliberate dual identity—“Barbie” and “Chola”—that functions as both branding and lived experience. This article explores her path from reality TV exposure to DJ and producer credibility, highlighting how authenticity, networked music communities, and parasocial dynamics shape contemporary urban artists. Through the lens of her 2023 album Diabla, the piece frames reggaetón/perreo not only as nightlife fuel but as a cultural arena where identity, gender narratives, and digital fandom intersect.
