Cuando Avatar llegó a los cines en 2009, el consenso moral era absoluto. El bando de los buenos estaba claro: los Na’vi, esos seres azules de tres metros en comunión perfecta con la naturaleza, y Jake Sully, el humano que «despierta» y se une a ellos. El bando de los malos estaba personificado en el Coronel Miles Quaritch: un militar musculoso, lleno de cicatrices, que bebía café mientras pilotaba un robot gigante y pronunciaba frases lapidarias sobre destruir ecosistemas antes del desayuno. Quaritch era el villano de caricatura perfecto. Representaba el imperialismo, el militarismo y la codicia corporativa. Todos vitoreamos cuando Neytiri le clavó esas flechas en el pecho.
Pero ha pasado más de una década, y el internet de hoy no es el mismo. En una era donde la moralidad gris es la norma y donde tendencias como «Thanos tenía razón» se vuelven virales, una nueva e incómoda teoría está ganando tracción en foros, Reddit y TikTok. Una teoría que te hará sentir sucio por siquiera considerarla: ¿Y si el Coronel Quaritch era el verdadero héroe de la historia?

El contexto que Cameron escondió
Para entender esta postura radical, debemos mirar más allá de los preciosos bosques bioluminiscentes de Pandora y recordar qué es lo que la película nos dice (muy brevemente) sobre la Tierra.
En el universo de Avatar, la Tierra está muriendo. No es una metáfora. El planeta está superpoblado, los recursos naturales se han agotado, el aire es tóxico y la crisis energética es terminal. La humanidad no viaja años luz a otro sistema solar por turismo o simple avaricia capitalista; viaja porque está desesperada.
El «Unobtanium» de la primera película no era para hacer joyas caras; era un superconductor necesario para salvar la red energética terrestre y evitar que miles de millones de personas murieran de hambre o frío. En Avatar: El sentido del agua, el objetivo cambia a la colonización directa porque la Tierra se vuelve inhabitable, y buscan la «Amrita» para detener el envejecimiento humano.
Bajo esta luz, la misión de la RDA y los militares en Pandora cambia drásticamente. No son conquistadores ociosos; son la última esperanza de una especie al borde de la extinción.

El deber de un soldado frente a la traición de un héroe
Aquí es donde entra la reevaluación de Quaritch. Si aceptas la premisa de que tu especie está en peligro de muerte, ¿cuál es tu obligación moral?
Para el creciente «Team Humanidad» en redes sociales, Quaritch es un soldado pragmático que entiende lo que está en juego. Su trabajo es feo, brutal y sangriento, pero es necesario para asegurar la supervivencia de los suyos. Él ve a los Na’vi como un obstáculo hostil que se interpone entre la humanidad y su salvación. Su lealtad es inquebrantable hacia la Tierra.
En contraste, la figura de Jake Sully se oscurece. Desde esta nueva perspectiva cínica, Sully no es un salvador; es el mayor traidor de la historia. Es un hombre que llega a Pandora, se enamora de una princesa alienígena y decide condenar a muerte a 10.000 millones de seres humanos en la Tierra para proteger un solo árbol en un planeta lejano.
El argumento es brutalmente utilitarista: ¿Vale más la vida de unos pocos clanes Na’vi que la de toda la raza humana?
Cameron quiere que sintamos que sí, porque los Na’vi son puros y espirituales, y nosotros somos una plaga. Pero si fueras un padre de familia en una Tierra moribunda, viendo a tus hijos pasar hambre, ¿verías a Jake Sully como un héroe o como el monstruo egoísta que te condenó?

El espejo incómodo de la supervivencia
El apoyo irónico (y a veces no tan irónico) a Quaritch es un síntoma de nuestro tiempo. Nos hemos cansado de los cuentos de hadas donde el bien y el mal están claramente delimitados. Sabemos que el mundo real es sucio y que la supervivencia a menudo requiere decisiones horribles.
Quaritch nos pone frente a un espejo incómodo. Nos obliga a preguntarnos: si la supervivencia de nuestra civilización dependiera de desplazar a otra cultura (algo que, tristemente, hemos hecho repetidamente en nuestra propia historia por motivos mucho menos urgentes), ¿tendríamos el estómago para hacer lo necesario, o elegiríamos la noble extinción?
Es fácil ser un idealista cuando tienes la barriga llena y el aire limpio, como Jake Sully en su nuevo cuerpo de Avatar. Es mucho más difícil serlo cuando eres el responsable de evitar el apocalipsis de tu propia gente, como Quaritch.
Quizás James Cameron hizo su trabajo demasiado bien. Creó un universo donde la desesperación humana es tan real que, para una parte creciente de la audiencia, el tipo malo con el robot gigante y la mala actitud ha empezado a parecer, inquietantemente, la opción más racional.
Y si creías que la muerte detendría su misión de salvar a la humanidad, este video te explica cómo la ciencia trajo de vuelta al Coronel (y por qué ahora es más peligroso que nunca).