Para hablar de Amelia de Moira Animation Studio tengo que empezar con una confesión incómoda: yo odio el stop motion. Lo odio con ese odio elegante, refinado y profundamente resentido que solo sientes por algo que alguna vez amaste lo suficiente como para hipotecarle el alma.
Porque claro, ¿quién en su sano juicio podría envidiar a un grupo de raritos obsesivos que pasan meses sin dormir, felices como si eso fuera una medalla olímpica, creando muñequitos que existen para cinco segundos gloriosos en pantalla? ¿Quién podría sentir algo por personas que pasan horas a punta de pizza fría y refresco sin gas moviendo una patita un milímetro por cuadro mientras una marioneta se contorsiona como si estuviera practicando yoga satánico?
¿Quién podría envidiar a estos artistas que apuestan ahorros familiares, préstamos y estabilidad emocional para lograr que un objeto inerte respire durante 24 frames por segundo?
La respuesta es incómoda: todos deberíamos.
Porque amar tanto un proyecto como para dejar la vida en cada milímetro es exactamente lo que diferencia a un artista del resto de la humanidad que solo “produce contenido”. Cuando conoces a alguien que hace stop motion no estás viendo a un creador de muñequitos. Estás viendo a alguien que decidió que la magia vale más que dormir ocho horas.
Y ahí entra Amelia.
Una marta, un dado de 20 caras y una pandemia que necesitaba fantasía
Amelia: Una pequeña historia épica es el primer cortometraje independiente de Moira Animation Studio, un estudio joven con más de 10 años de experiencia acumulada en la industria mexicana dentro de departamentos de construcción, utilería, props y vestuario. O sea: gente que ya sabía cómo fabricar mundos… pero decidió que ahora quería habitarlos.

El corto nace como una carta de amor a los juegos de rol, esos salvavidas emocionales que durante la pandemia nos permitieron escapar de la claustrofobia global lanzando dados imaginarios desde Zoom. Lo que empezó como distracción terminó siendo una forma de supervivencia social.
Y eso es lo que Amelia entiende: la fantasía no es escapismo infantil. Es mecanismo de defensa humano.

La protagonista es una marta decidida a demostrar su valentía. Su primera misión no sale como esperaba —porque nadie nace siendo heroína—, pero el mundo empieza a expandirse conforme crecen su confianza y sus habilidades. Lo brillante es cómo el estilo visual acompaña esa evolución:
- Primera etapa: estética “crafty”, burda, como el primer boceto de una idea.
- Segunda: personajes bidimensionales más refinados y espacios vivos.
- Tercera: el mundo fantástico se integra con su realidad.
Es básicamente ver cómo la imaginación se vuelve tangible. Frame por frame.

Stop motion vs. el teclado furioso
Vivimos en la era del render inmediato, del contenido hecho en masa, del “lo arreglo en post”. Hacer stop motion en 2026 es un acto casi punk. Es decirle al algoritmo: “yo me voy a tardar seis meses en lo que tú produces en seis minutos”.
Mientras otros teclean furiosamente artículos (sí, me estoy viendo al espejo), esta gente está moviendo un milímetro por cuadro. Y lo hacen con una felicidad extraña, casi sospechosa.
La producción independiente de animación es una ruleta rusa financiera. Moira ya tiene el 70% del presupuesto cubierto y busca el 30% restante para completar el corto y aplicar a fondos como Focine 2026. Existe el riesgo de no ser seleccionados, de que el proyecto se retrase, de que la magia se quede en pausa.
Pero ahí está la belleza: aun con riesgo, siguen.
Eso es vocación. Eso es obsesión sana. Eso es arte.

Por qué deberías apoyar este proyecto (aunque jures odiar el stop motion)
Porque apoyar Amelia no es solo financiar un cortometraje.
Es respaldar:
- La animación independiente mexicana.
- Historias que nacen del amor por el juego y la comunidad.
- Artistas que creen que necesitar fantasía es parte de ser humano.
- Un estudio que decidió no quedarse en la zona cómoda del trabajo comercial.
Amelia no es solo una marta enfrentando criaturas. Es una metáfora de todos nosotros intentando ser valientes en un mundo que a veces parece diseñado para aplastarte.

Y si algo nos enseñaron los juegos de rol es que siempre puedes empezar otra partida.
Larga vida a los animadores de Moira. Larga vida a los obsesivos que prefieren mover una patita milímetro a milímetro antes que renunciar a la magia.
Y sí, maldita sea, larga vida al stop motion.

Amelia: An Epic Short Story by Moira Animation Studio is a Mexican independent stop-motion short inspired by role-playing games and born from the creative survival spirit of the pandemic. Through a three-stage evolving visual style, the film follows a brave marten discovering her courage in a handcrafted fantasy world. This article explores the obsessive artistry behind stop motion, the risks of independent animation, and why supporting projects like Amelia means investing in passion-driven storytelling and the future of Mexican animated cinema.
https://www.kickstarter.com/projects/ameliashortfilm/amelia-an-epic-short-story?lang=es
